martes, 4 de diciembre de 2012

PAPEL DEL GOBIERNO EN LA MACROECONÓMIA


Políticas gubernamentales de influencia en la macroeconomía:
  • Política fiscal
  • política monetaria
  • política de ingresos
  • política de la oferta
Existen tres variables económicas con las cuales se puede caer el desarrollo de un país

  1. Producción: PIB (Suma monetaria de bienes y servicios que se generan en un año en un país.)
  2. Desempleo: Es medido por la tasa del desempleo = PEA/Núm. de desempleados, donde, PEA es el Núm. de población económicamente activa que en México va desde los 12 años hasta los 65.
  3. Inflación: Se mide con el índice nacional de precios al consumidor. INCP, en el cual está integrado la canasta básica que contempla alrededor de 130 productos que van desde los alimenticios, de vivienda, educación.

CICLO ECONOMICO

El ciclo económico se define como:

periodo en que se cumple una serie de fenómenos realizados en un orden determinado. 

el ciclo económico es un conjunto  de fenómenos que se suceden en una época o periodo determinado. 

Borísov define al ciclo económico  como el movimiento de la producción capitalista a través de fases que guardan entre si una relación de sucesión: crisis, depresión, reanimación y auge.  El conjunto de fases entre dos crisis forma un ciclo de la producción capitalista. 

en la crisis se manifiestan todas las contradicciones del sistema capitalista que se van acumulando hasta que estallan en un momento determinado que es cuando surge la crisis. 

Las fases del ciclo económico son: 

  • CRISIS
  • RECESIÓN.
  • DEPRESIÓN.
  • RECUPERACIÓN O REANIMACIÓN. 
  • AUGE. 

INDICADORES DE LA ACTIVIDAD ECONOMICA


Los indicadores económicos son los siguientes: 

  • EL PRODUCTO BRUTO INTERNO PBI 
  • PRODUCTO NACIONAL BRUTO PNB
  • PRODUCTO NACIONAL NETO PNN 
  • INGRESO NACIONAL YN
  • INGRESO PERSONAL YP



Los indicadores tienen un rol importante en la medición de la actividad económica del país, en el caso del PBI, su crecimiento indica una expansión productiva y por tanto expansión de las inversiones, del empleo y del ingreso. En el caso del YN, su crecimiento indica mayores ingresos de la población, pero depende de los grupos sociales, si el crecimiento se da sólo en algunos grupos, indica desigualdad social en la distribución del ingreso y concentración económica del ingreso.

En el caso del YPD, este indica la capacidad de consumo de la economía, es decir la demanda que pueden proveer las empresas, asimismo indica la capacidad de tener recursos para el ahorro nacional, dependiendo de los grupos sociales. 





lunes, 3 de diciembre de 2012

COMPONENTES DE LA MACROECONOMIA


La macroeconomía se enfoca en cuatro puntos:

1.    Hogares
2.    Las firmas, que en conjunto forman el sector privado,
3.    El gobierno (sector público), y
4.    Resto del mundo (sector internacional).

Flujo Circular Diagrama en que se muestra el ingreso recibido y los pagos hechos por cada sector de la economía.

Pagos de transferencias Pagos en efectivo que hace el gobierno a personas que no dan bienes, servicios ni trabajo a cambio. Son prestaciones del seguro social, prestaciones a veteranos de guerra y pagos de beneficencia.

Los tres ámbitos del mercado
Otra manera de considerar las relaciones recíprocas de hogares, empresas, gobierno y el resto del mundo es examinar los mercados en que interactúan.
Los tres ámbitos del mercado son:
1. Mercado de bienes y servicios
2. Mercado de trabajo
3. Mercado de dinero

Mercado de Bienes y Servicios
Las firmas ofrecen en el mercado de bienes y servicios. Los hogares, las familias y el gobierno demandan en este mercado.

Mercado de Trabajo
En este mercado, las familias ofrecen trabajo, y las firmas y el gobierno demandan trabajo

ESCUELAS DEL PENSAMIENTO MACROECONÓMICO


Las cuestiones económicas han preocupado a muchos intelectuales a lo largo de los siglos. En la  antigua Grecia, Aristóteles y Platón disertaron sobre los problemas relativos a la riqueza, la  propiedad y el comercio. Durante la Edad Media predominaron las ideas de la Iglesia, se impuso  el Derecho Canónico, que condenaba la usura (el cobro de intereses abusivos a cambio de  efectivo) y consideraba que el comercio era una actividad inferior a la agricultura.

La economía, como ciencia moderna independiente de la filosofía y de la política, data de la  publicación de la obra Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones  (más conocida por el título abreviado de La riqueza de las naciones, 1776), del filósofo y  economista escocés Adam Smith. El mercantilismo y las especulaciones de los fisiócratas precedieron a la economía clásica de Smith y sus seguidores del siglo XIX.

A. Mercantilismo
El desarrollo de los modernos nacionalismos a lo largo del siglo XVI desvió la atención de los  pensadores de la época hacia cómo incrementar la riqueza y el poder de los estados nacionales.
La política económica que imperaba en aquella época, el mercantilismo, fomentaba el  autoabastecimiento de las naciones. Esta doctrina económica imperó en Inglaterra y en el resto  de Europa occidental desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII.
Los mercantilistas consideraban que la riqueza de una nación dependía de la cantidad de oro y  plata que tuviese. Aparte de las minas de oro y plata descubiertas por España en el continente  americano, una nación sólo podía aumentar sus reservas de estos metales preciosos vendiendo  más productos a otros países de los que compraba. El conseguir una balanza de pagos con saldo positivo implicaba que los demás países tenían que pagar la diferencia con oro y plata.
Jean. B. Colbert (1619-1683), ministro de Luis  XIV, institucionalizó la exportación de productos franceses para crear oro y a cuyos efectos  desarrolló de forma muy importante la industria gala.

B. Fisiocracia
Esta doctrina económica estuvo en boga en Francia durante la segunda mitad del siglo XVIII y surgió como una reacción ante las políticas restrictivas del mercantilismo. El fundador de la escuela, Francois Quesnay, era médico de cabecera en la corte del rey Luis XV. Su libro más conocido, Tableau Économique (1758), intentaba establecer los flujos de ingresos en una economía, anticipándose a la contabilidad nacional, creada en el siglo XX. Según los fisiócratas, toda la riqueza era generada por la agricultura; gracias al comercio, esta riqueza pasaba de los  agricultores al resto de la sociedad. Los fisiócratas eran partidarios del libre comercio y del laissez-faire (doctrina que defiende que los gobiernos no deben intervenir en la economía).


C. Escuela Clásica
Como cuerpo teórico coherente, la escuela clásica de pensamiento económico parte de los  escritos de Smith, continúa con la obra de los economistas británicos Thomas Robert Malthus y David Ricardo, y culmina con la síntesis de John Stuart Mill, discípulo de Ricardo. Aunque fueron frecuentes las divergencias entre los economistas desde la publicación de La Riqueza de las Naciones (1776) de Smith hasta la de Principios de Economía Política (1848) de Mill, los economistas pertenecientes a esta escuela coincidían en los conceptos principales. Todos
defendían la propiedad privada, los mercados y creían, como decía Mill, que "sólo a través del  principio de la competencia tiene la economía política una pretensión de ser ciencia". Compartían la desconfianza de Smith hacia los gobiernos, y su fe ciega en el poder del egoísmo y su famosa "mano invisible", que hacía posible que el bienestar social se alcanzara mediante la búsqueda  individual del interés personal. Los clásicos tomaron de Ricardo el concepto de rendimientos decrecientes, que afirma que a medida que se aumenta la fuerza de trabajo y el capital que se  utiliza para labrar la tierra, disminuyen los rendimientos o, como decía Ricardo, "superada cierta  etapa, no muy avanzada, el progreso de la agricultura disminuye de una forma paulatina".

El alcance de la ciencia económica se amplió de manera considerable cuando Smith subrayó el  papel del consumo sobre el de la producción. Smith confiaba en que era posible aumentar el nivel  general de vida del conjunto de la comunidad. Defendía que era esencial permitir que los  individuos intentaran alcanzar su propio bienestar como medio para aumentar la prosperidad de  toda la sociedad.

En el lado opuesto, Malthus, en su conocido e influyente Ensayo sobre el Principio de la  Población (1798), planteaba la nota pesimista de la Escuela Clásica, al afirmar que las   esperanzas de mayor prosperidad se escollarían contra la roca de un excesivo crecimiento de la  población. Según Malthus, los alimentos sólo aumentaban adecuándose a una progresión   aritmética (2-4-6-8-10, etc.), mientras que la población se duplicaba cada generación (2-4-8-16- 32, etc.), salvo que esta tendencia se controlara, o por la naturaleza o por la propia prudencia de la especie. Malthus sostenía que el control natural era "positivo": "El poder de la población es tan  superior al poder de la tierra para permitir la subsistencia del hombre, que la muerte prematura   tiene que frenar hasta cierto punto el crecimiento del ser humano". Este procedimiento de frenar  el crecimiento eran las guerras, las epidemias, la peste, las plagas, los vicios humanos y las  hambrunas, que se combinaban para controlar el volumen de la población mundial y limitarlo a la  oferta de alimentos.

Los Principios de Economía Política de Mill constituyeron el centro de esta ciencia hasta finales  del siglo XIX. Aunque Mill aceptaba las teorías de sus predecesores clásicos, confiaba más en la  posibilidad de educar a la clase obrera para que limitase su reproducción de lo que lo hacían  Ricardo y Malthus. Además, Mill era un reformista que quería gravar con fuerza las herencias, e  incluso permitir que el gobierno asumiera un mayor protagonismo a la hora de proteger a los  niños y a los trabajadores. Fue muy crítico con las prácticas que desarrollaban las empresas y  favorecía la gestión cooperativa de las fábricas por parte de los trabajadores. Mill representó un puente entre la economía clásica del laissez-faire y el Estado de Bienestar.

Acerca de los mercados, los economistas clásicos aceptaban la "ley de Say", formulada por el  economista francés Jean Baptiste Say. Esta ley sostiene que el riesgo de un desempleo masivo  en una economía competitiva es despreciable, porque la oferta crea su propia demanda, limitada  por la cantidad de mano de obra y los recursos naturales disponibles para producir. Cada  aumento de la producción aumenta los salarios y los demás ingresos que se necesitan para poder  comprar esa cantidad adicional producida.

D. Marxismo (algunos autores lo ponen dentro de la Escuela Clásica)
La oposición a la Escuela Clásica provino de los primeros autores socialistas, como el filósofo  social francés Claude Henri de Rouvroy conde de Saint-Simon, y el utópico británico Robert  Owen. Sin embargo, fue Karl Marx el autor de las teorías económicas socialistas más  importantes, manifiestas en su principal trabajo, El Capital (3 vols., 1867-1894).

Para la perspectiva clásica del capitalismo, el marxismo representó una seria recusación, aunque  no dejaba de ser, en algunos aspectos, una variante de la temática clásica. Por ejemplo, Marx  adoptó la teoría del valor trabajo de Ricardo. Con algunas matizaciones, Ricardo explicó que los  precios eran la consecuencia de la cantidad de trabajo que se necesitaba para producir un bien.

Ricardo formuló esta teoría del valor para facilitar el análisis, de forma que se pudiera entender   la diversidad de precios. Para Marx, la teoría del valor trabajo representaba la clave del modo de  proceder del capitalismo, la causa de todos los abusos y de toda la explotación generada por un  sistema injusto.

Exiliado de Alemania, Marx pasó muchos años en Londres, donde vivió gracias a la ayuda de su  amigo y colaborador Friedrich Engels, y a los ingresos derivados de sus ocasionales  contribuciones en la prensa. Desarrolló su extensa teoría en la biblioteca del Museo Británico.


E. Escuela Neoclásica.

La economía clásica partía del principio de escasez, como lo muestra la ley de rendimientos  decrecientes y la doctrina malthusiana sobre la población. A partir de la década de 1870, los  economistas neoclásicos como William Stanley Jevons en Gran Bretaña, Léon Walras en Suiza, y Karl Menger en Austria, imprimieron un giro a la economía, abandonaron las limitaciones de la  oferta para centrarse en la interpretación de las preferencias de los consumidores en términos  psicológicos. Al fijarse en el estudio de la utilidad o satisfacción obtenida con la última unidad, o unidad marginal, consumida, los neoclásicos explicaban la formación de los  recios, no en  función de la cantidad de trabajo necesaria para producir los bienes, como en las teorías de  Ricardo y de Marx, sino en función de la intensidad de la preferencia de los consumidores en  obtener una unidad adicional de un determinado producto.

El economista británico Alfred Marshall, en su obra maestra, Principios de Economía (1890),  explicaba la demanda a partir del principio de utilidad marginal, y la oferta a partir del coste  marginal (coste de producir la última unidad). En los mercados competitivos, las preferencias de  los consumidores hacia los bienes más baratos y la de los productores hacia los más caros, se  ajustarían para alcanzar un nivel de equilibrio. Ese precio de equilibrio sería aquel que hiciera coincidir la cantidad que los compradores quieren comprar con la que los roductores desean  vender.

La doctrina neoclásica es, de forma implícita, conservadora. Los defensores de esta doctrina  prefieren que operen los mercados competitivos a que haya una intervención pública. Al menos hasta la Gran Depresión de la década de 1930, se defendía que la mejor política era la que reflejaba el pensamiento de Adam Smith: bajos impuestos, ahorro en el gasto público y presupuestos equilibrados. A los neoclásicos no les preocupa la causa de la riqueza, explican que  la desigual distribución de ésta y de los ingresos se debe en gran medida a los distintos grados de  inteligencia, talento, energía y ambición de las personas. Por lo tanto, el éxito de cada individuo  depende de sus características individuales, y no de que se beneficien de ventajas excepcionales  en el sentido que hablaba Marx. En las sociedades capitalistas, la economía neoclásica es la  doctrina predominante a la hora de explicar la formación de los precios y el origen de los  ingresos. De hecho la mayor parte de la Microeconomía que se estudia hoy en las  niversidades  (a nivel de grado) se la debemos principalmente a ellos.

F. Economía Keynesiana
John Maynard Keynes fue alumno de Alfred Marshall y defensor de la economía neoclásica  hasta la década de 1930. La Gran Depresión sorprendió a economistas y políticos por igual. Los  economistas siguieron defendiendo, a pesar de la experiencia contraria, que el tiempo y la  naturaleza restaurarían el crecimiento económico si los gobiernos se abstenían de intervenir en el proceso económico. Por desgracia, los antiguos remedios no funcionaron. En Estados Unidos, la  victoria en las elecciones presidenciales de Franklin D. Roosevelt (1932) sobre Herbert Hoover  marcó el final político de las doctrinas del laissez-faire.  Se necesitaban nuevas políticas y nuevas explicaciones, que fue lo que en ese momento  proporcionó Keynes. En su ya citada Teoría general (1936), aparecía un axioma central que  puede resumirse en dos grandes afirmaciones: (1) las teorías existentes sobre el desempleo no  tenían ningún sentido; ni un nivel de precios elevado ni unos salarios altos podían explicar la  persistente depresión económica y el desempleo generalizado; (2) por el contrario, se proponía  una explicación alternativa a estos fenómenos que giraba en torno a lo que se denominaba  demanda agregada, es decir, el gasto total de los consumidores, los inversores y las instituciones  públicas. Cuando la demanda agregada es insuficiente, decía Keynes, las ventas disminuyen y se  pierden puestos de trabajo; cuando la demanda agregada es alta y crece, la economía prospera.

A partir de estas dos afirmaciones genéricas, surgió una poderosa teoría que permitía explicar el  comportamiento económico. Esta interpretación constituye la base de la macroeconomía  contemporánea. 

G. Economía Analítica
Tanto la teoría neoclásica de los precios como la teoría keynesiana de los ingresos han sido  desarrolladas de forma analítica por matemáticos, utilizando técnicas de cálculo, álgebra lineal y  otras sofisticadas técnicas de análisis cuantitativo. En la especialidad denominada econometría  se une la ciencia económica con la matemática y la estadística. Los económetras crean modelos que vinculan cientos, a veces miles de ecuaciones, para intentar explicar el comportamiento  agregado de una economía. Los modelos econométricos son utilizados por empresas y gobiernos  como herramientas de predicción, aunque su grado de precisión no es ni mayor ni menor que  cualquier otra técnica de previsión del futuro.

Según su propio creador, el economista estadounidense de origen ruso Wassily Leontief, las  tablas input-output "describen el flujo de bienes y servicios entre todos los sectores industriales  de una economía durante determinado periodo". Aunque la construcción de esta tabla es muy  compleja, este método ha revolucionado el pensamiento económico. Hoy está muy extendido  como método de análisis, tanto en los países socialistas como en los capitalistas.


HISTORIA DE LA MACROECONOMIA


La Macroeconomia nace con la Gran Depresión

Los hechos económicos de los años treinta, la década de la Gran depresión, dieron pie a muchos estudios sobre asuntos macroeconómicos. En general, la década de 1920 había significado años prósperos para la economía de EUA. Casi todos los que querían empleo podían conseguirlo, los ingresos aumentaron de manera sustancial y los precios eran estables. Sin embargo, a partir de finales de 1929 las cosas empezaron a empeorar. En 1929, había 1.5 millones de desempleados. Para 1933, la cifra había subido a 13 millones, de una población económicamente activa de 51 millones. Uno de cada cuatro trabajadores carecía de empleo. En 1929, Estados Unidos produjo bienes y servicios nuevos por $103 mil millones; para 1933 la producción había bajado a $55 mil millones, una disminución del orden de 50 por ciento. En octubre de 1929, cuando los precios de las acciones se derrumbaron en Wall Street, se perdieron miles de millones de dólares de riqueza personal. El desempleo sigui6 siendo superior al 14% de la población económicamente activa hasta 1940.
La década de los años treinta fue de gran sufrimiento en todo Estados Unidos y el mundo, pues la depresión pasó a Europa y más allá. En Estados Unidos, la cantidad de suicidios aumentó casi 30%, y millones de familias cayeron en la pobreza.
Modelos Clásicos
Antes de la Gran depresión, los economistas solían aplicar modelos microeconómicos, en ocasiones llamados "modelos clásicos" a los problemas que afectaban a la economía. (De hecho, la palabra "macroeconomía” fue inventada después de la Segunda guerra mundial.) Por ejemplo, el análisis clásico de la oferta y la demanda presuponía que el exceso de la oferta de trabajo disminuiría los salarios hasta un nuevo nivel de equilibrio y, en consecuencia, el desempleo no duraría.
En la Gran depresión el desempleo, de hecho, permaneció a niveles muy altos durante casi diez años. En gran medida, el fracaso de los modelos clásicos simples, que no pudieron explicar la existencia prolongada del desempleo elevado, fueron la causa de que se desarrollara la macroeconomía. Por tanto, no es raro que lo que ahora se llama macroeconomía naciera en la década de 1930.
La Revolución Keynesiana
Una de las obras más importantes de la historia de la economía, La historia general del empleo, el interés y el dinero, de John Maynard Keynes fue publicada en 1936. Keynes, que partió de lo que se conocía de los mercados y su comportamiento, creó una teoría para explicar las confusas circunstancias económicas de su época.
Gran parte de la macroeconomía tiene raíces profundas en la obra de Keynes. Según Keynes, los precios y los salarios no son los que determinan el nivel de empleo, como habían sugerido los modelos clásicos, sino más bien el nivel agregado de la demanda de bienes y servicios. Keynes también creía que los gobiernos podrían intervenir en la economía y afectar el nivel de producto y de empleo. Según Keynes, el papel del gobierno en los períodos de poca demanda privada es estimular la demanda agregada y, al hacerlo, sacar a la economía de la recesión.


HISTORIA MACROECONÓMICA RECIENTE

Después de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo en la década de 1950, las opiniones de Keynes empezaron a ejercer cada vez más influencias los economistas profesionales y los hacedores gubernamentales de políticas. Los gobiernos llegaron a pensar que podrían intervenir en sus economías para alcanzar metas específicas de empleo y de producto y empezaron a usar sus facultades para imponer impuestos y gastar, así como su capacidad para afectar las tasas de interés y la oferta monetaria, con el propósito explícito de controlar las alzas y bajas, del ciclo de los negocios. Esta concepción de las políticas del gobierno se establecieron con firmeza en Estados Unidos cuando se aprobó la Ley para el empleo de 1946. Esta ley, que también constituyó el Consejo de Asesores Económicos del Presidente (un grupo de economistas que asesoran al Presidente en cuanto a asuntos macroeconómicos y económicos), facilitaba al gobierno federal para intervenir en la economía para evitar la disminución importante del producto y del empleo.
El concepto de que el gobierno podía y debía actuar para estabilizar la economía alcanzó su mayor popularidad en la década de 1960. En estos años, Walter Heller, presidente del Consejo de Asesores Económicos, con el presidente Kennedy el presidente Johnson, inventó la frase afinación para referirse al papel del gobierno para regular la inflación y el desempleo. En los años sesenta, muchos economistas pensaban que el gobierno podía usar los instrumentos a su alcance para manipular los niveles de inflación y desempleo.
La Desilusión de las Décadas de 1970 y 1980.

Los pasados veinticinco años, la economía de EUA ha pasado por una serie de fluctuaciones dramáticas en el empleo, el producto y la inflación. En 1974-1975 y de nueva cuenta en 1980-1982, Estados Unidos sufrió graves recesiones. Estas recesiones, aunque no fueron tan catastróficas como la Gran Depresión de los años treinta, dejaron a millones sin empleo e hicieron, que se perdieran miles de millones de dólares de producto e ingresos. En 1974-1975 y de nueva cuenta en 1979-1981, Estados Unidos registró elevadamente tasas de inflación. La economía estadounidense también registró recesión en 1990-1991, aunque no fue tan grave como las de 1974-1975 y 1980-1982.

Es más, la década de 1970 presenció el nacimiento de un fenómeno nuevo llamado estancamiento con inflación. El estancamiento con inflación se presenta cuando el nivel general de precios sube con rapidez (inflación) en periodos de recesión o mucho desempleo (estancamiento). Hasta los años setenta, el aumento rápido de los precios sólo se había observado en periodos cuando la economía prosperaba y había poco desempleo (o cuando menos estaba disminuyendo). El problema del estancamiento con inflación resultó desconcertante, tanto para teóricos de la macroeconomía cuanto para los hacedores de políticas interesados en la salud de la economía. En 1975 se sabía que controlar la macroeconomía era, bastante más difícil de lo que pensaban los economistas con base en las palabras o la teoría de Heller. Los hechos de las décadas de 1970 y 1980 ejercieron una influencia importantes en la teoría macroeconómica. Se había perdido gran parte de la fe en el modelo keynesiano simple y en las "creencias populares" de los años sesenta. Se han propuesto otras interpretaciones del comportamiento de la macroeconomía, pero todavía no hay consenso en cuanto a cuál es la mejor explicación.

CONCEPTO DE MACROECONOMIA


La macroeconomia es el estudio del funcionamiento de la economía en su  conjunto. Es la toma de decisiones de los consumidores en forma grupal, es comparativa.  En la toma de decisiones de un país interviene el gobierno para hacer algo por el alto  desempleo y la inflación alta, a esto se le llama política macroeconómica, que consiste en  las medidas gubernamentales destinadas a influir en la economía en su conjunto.